Misteriosamente apareció un señor que todo su cuerpo estaba lleno de "ochos y ceros" se le acercó y dijo que era el alcalde y que le iba a enseñar todo el mundo de las letras.
El alcalde dijo que era como un alcalde en el mundo exterior: hacia obras y Virgilio se dio cuentas por las letras que se caían de los letreros de dirección.
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